De la primera visita al primer congreso transmitido
Cada proyecto de video comunicaciones corporativas sigue un orden que no conviene alterar. Si se compra hardware antes de medir la sala, o se define el tratamiento acústico después de instalar los micrófonos, el resultado se corrige con parches costosos. Esta es la secuencia que usamos en salas de teleconferencia privada, salas de directorio y recintos de congresos, con las fechas típicas y lo que se entrega en cada tramo.
Semana 1: relevamiento y medición
Visitamos la sala con sonómetro y cinta. Se registran dimensiones, superficies duras, ubicación de tomas de red y altura de techo. Se entrega un informe con la reverberación actual y el punto donde conviene intervenir primero. Sin esta medición, cualquier propuesta de acústica o pantallas interactivas queda en el aire.
Semanas 2 a 4: obra y tratamiento pasivo
Se instalan paneles absorbentes, se corrigen techos reflectantes y se reubica mobiliario cuando bloquea la dispersión. Es la etapa más lenta y la que menos se puede comprimir: los materiales necesitan secado y las pruebas de eco se hacen con la sala vacía y luego ocupada. Aquí se decide si el DSP bastará o si hace falta cambiar micrófonos.
Semanas 5 a 6: integración y ensayo general
Montaje de pantallas interactivas, cadena de señal y codificación. Se corre un ensayo completo con la audiencia remota conectada, no solo con el equipo local. Se documentan fuentes, redundancia de red y tiempos de conmutación. Los fallos que aparecen aquí son los que no aparecerán en el evento real.
Semana 7 en adelante: operación y ajuste
El primer congreso o la primera sesión de directorio se opera con soporte en sitio. Después se revisan métricas de eco, latencia y uso real de cada pantalla. Recién entonces se ajustan presets y se define el plan de mantenimiento. La sala no queda cerrada hasta que pasa por un ciclo completo de uso.